Algunos hermanos y hermanas de la congregación, nos han estado preguntando si es correcto decir “vamos a la Iglesia”, o más bien debemos decir “vamos al Templo”. Sin llegar a hacer un análisis profundo semántico o morfológico del término (wikipedia estaria dispuesta a ayudar), sino no más bien una breve reflexión, les doy  mi falible opinión personal, según mi conocimiento de la Palabra de Dios y mi propio peregrinaje de fe.

Si les dijera que la Iglesia no es este edificio en el cual estamos hoy reunidos, sino que la Iglesia somos nosotros los creyentes, reunidos en este o en cualquier lugar, no creo que este haciendo un gran descubrimiento. A mí me parece, que es una de las primeras cosas que se aprenden, cuando asistimos a una comunidad cristiana. Sin embargo, muchas veces cuando decimos la dirección del lugar donde nos congregamos para adorar a Dios, decimos: “mi Iglesia queda en el 2828 West kirby St”, porque mecánicamente, estamos pensando en la Iglesia como el edificio donde esta se reúne, cuando realmente lo que queremos decir es la localización del Templo. Dicho sea de paso,  la definicion de “templo” es un edificio que se usa para la adoracion de una deidad, no necesariamente un templo tiene que ser cristiano, asi que decir “voy al templo”  no es necesariamente una respuesta potable y luminosa, para aquellos que no estan familiarizados con la  facundia evangelica.

Primero que todo, debemos saber que identificar la Iglesia con el templo donde se reúne la Iglesia, no es un pecado mortal, ni nadie tiene que sentir que viola ningún precepto sagrado al hacer esa identificación, aunque sea inexacta. Se escuchan virulentas exposiciones sobre esta diferenciación, innecesarias a mi modo de ver, ya que todo creyente con un nivel básico de conocimiento conoce la diferencia. Ciertamente, y eso no lo negamos, esta asociación mental de Iglesia=templo pudiera conllevar a distorsiones teológicas, que pueden opacar el verdadero significado del término, que no es otra cosa que la asamblea o la congregación de los creyentes, independientemente del lugar en que esta esté reunida. No he conocido ningún creyente que ignore que cuando está en compañía de sus hermanos en Cristo, él o ella, es la Iglesia, pero aun así se refiere al templo como la “Iglesia” sin que esto les traiga algún conflicto.

Si un día vas a Londres, por ejemplo, uno de los lugares que te podrán llevar a conocer es el palacio de Westminster que es comúnmente conocido como “El Parlamento”, posiblemente no te explicaran que no es realmente el Parlamento, sino su sede, ya que El Parlamento es un grupo de representantes se reúne en un periodo de tiempo para trabajar y legislar las leyes del país. Aun así, cuando regreses de tus vacaciones y digas que conociste el Parlamento Británico, aunque no este 100 % lingüísticamente correcto, te entenderán.

La palabra Ekklesia se encuentra con mayor frecuencia en los escritos del apóstol Pablo. Las raíces de la palabra son muy amplias, así que sin entrar en mucho detalle, pudiéramos decir que está compuesta por una preposición griega que significa “fuera de” y un verbo que significa “llamar”. La definición más genérica sería más o menos así, “una reunión de ciudadanos llamados fuera de sus hogares en algún lugar público.” Es decir, una asamblea.

Ahora bien, debemos de entender que las razones por la que muchas personas llaman erróneamente al templo “la Iglesia”, o relacionan la Iglesia con un lugar y un espacio concreto, ha sido parte de una tradición de siglos, ya que el templo cristiano ha sido la “casa” o la “sede” donde sus reuniones se han realizado, el lugar por excelencia donde ocurre ese encuentro especial entre Dios y la congregación. Si una persona va el domingo a participar del servisio de adoracion, es correcto que diga que va a la Iglesia, porque la Iglesia es la reunión, la asamblea de los creyentes en Jesucristo, él o ella, no se dirige a un edificio cualquiera, se dirige a la Iglesia. El mismo apóstol Pablo cuando, en la carta a los Romanos 16:3-5, saluda a Priscila y a Aquila, saluda también a “la iglesia de su casa”. Esa casa, como nuestros templos, era el hogar de esa Iglesia.

                                                      ¿…y  si decimos que en vez de a la Iglesia,  vamos a la Casa de Dios?

Existe en la Palabra de Dios un concepto,  para mi explicito, que identifica la “Casa de Dios” con la vida del creyente.  El apóstol Pablo llama a la iglesia, en su primera carta a Timoteo “la casa de Dios”, “la iglesia del Dios viviente”. El templo y el tabernáculo en el Antiguo Testamento son llamados “la casa de Dios”, pero está claro, que no son más que símbolos de la Casa de Dios. Cuando el templo fue dedicado, Salomón dijo en su oración: “He aquí que los cielos, los cielos de los cielos no  pueden contenerte: ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27) De acuerdo a la Biblia, el templo no era más que un símbolo – un símbolo vivo – pero no era la verdadera casa de Dios.

En la epístola a los Hebreos capítulo 3,  se nos dice que, Moisés sirvió fielmente en ese tabernáculo como siervo en la casa de Dios, pero Cristo como hijo sobre su casa, “la cual  somos nosotros”.  Somos la casa de Dios – los cristianos, nosotros, los seres humanos, somos la verdadera morada de Dios.

Así que recordemos, que siempre que vayamos a una reunión fraternal, servicio de adoración, estudio bíblico, etc., está bien decir que vamos a la Iglesia. Pero así mismo, no debemos olvidar que somos la iglesia. La iglesia no es un lugar, no está amarrada a un edificio.  Los seres humanos, somos la verdadera morada de Dios. Tampoco estaria completamente correcto usar “Iglesia” para referirnos a una “denominación”, ver en una estructura a la Iglesia, también contradice su esencia.

La palabra “Ekklesia” en la biblia, siempre se refería a un conjunto de personas. Cuando leemos la palabra “iglesia” en el Nuevo Testamento, debemos recordar que  el autor está hablando de un grupo de personas que se reunen para escuchar la Palabra. Hoy en día se enfatiza en que somos la Iglesia, y la llevamos a donde quiera que vayamos. La pregunta seria, ¿Somos la Iglesia cuando estamos aislados o contribuimos al aislameinto de otros? Los escritores del Nuevo Testamento, están constantemente hablando de la “iglesia” en términos relacionales.

Creo que esto es lo más importante, entender “iglesia” como un grupo de personas con un interés común. Entender la importancia de las relaciones en la iglesia, como el cuerpo de Cristo y así cuidar la forma en la que vivimos, la manera en la que nos tratamos.

Toda bendicion de Dios para tu vida!

 

Rev. Alex Sosa

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