“A fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir, por cuanto vosotros no habéis pasado nunca antes por este camino. Pero que haya entre vosotros y el Arca una distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella…”  Josué 3:1-5

Estamos comenzando un nuevo año, viviendo ya las primeras semanas del 2015. Recuerdo cuando niño imaginaba la vida en el año 2000… tan lejano se veía. De nada vale que nos afanemos en hacer cosas para no sentir su huella, el tiempo es implacable.  Aunque para nosotros todo  es básicamente lo mismo. Es el mismo calendario y participaremos en las ya transitadas rutinas de siempre, pero algo nos recuerda que este año es nuevo, que habrá nuevos caminos, opciones y comienzos. Ciertamente ninguno hemos vivido con anterioridad el 2015, así que este año es “nuevo”.  No hemos pasado antes por aquí, es un camino nuevo.

En el relato que hemos leído en esta mañana, el pueblo hebreo se encuentra en los límites de un periodo de su peregrinar.   Después de 40 años, parece que han llegado a su destino, están a un paso de la tierra prometida. Pero para el nuevo líder de la congregación de Israel, cruzar esa frontera y tomar posesión, seria la prueba más grande de su carrera. Incluso más que la distribución de la tierra que tuvo lugar después de estar  ya “establecidos” en ella, que no fue una tarea fácil tampoco.

Ya había ocurrido la transición entre Moisés y Josué.  Cuando somos demasiado Jóvenes no pensamos mucho en que nuestra condición humana es limitada, se termina un día. Cuando avanzamos hacia la madurez, sin embargo, entendemos que la vida cumple un plazo establecido de tiempo y comenzamos a preocuparnos por  aquello que dejaremos atrás. El ciclo de Moisés, “… aquel varón humilde, más que todos los hombres que había sobre la faz tierra” (Núm. 12:3) había llegado a su fin. Después de esos difíciles 40 años, había llegado el momento esperado en la historia de ese pueblo,  ahora Josué al frente de ese ejército,  tenía una misión muy importante por delante.

 Como una muestra fehaciente de que Dios confiaba en Josué, como antes lo había hecho con Moisés a lo largo del desierto, Josué debía llevar al pueblo por un nuevo camino.

 “La Palabra dice que Dios no dará cargas que no podamos manejar” -una hermana de la Iglesia me decía medio en broma hace unos días- “honestamente pastor, a veces quisiera que Dios no confiara tanto en mi…”

                                 Un año nuevo, un nuevo camino.

Un año nuevo,  es un nuevo camino a recorrer. Ustedes y yo estamos comenzando un nuevo viaje por el 2015, un camino que nunca hemos recorrido. Habrá  nuevas experiencias; problemas que resolver, pruebas para soportar, oportunidades que debemos aprovechar, y también, nuevas bendiciones para disfrutar.

 ¿Cuántas cosas se ponen a prueba cuando tenemos que tomar un nuevo camino?  Pensemos en lo que se ponía a prueba para el pueblo de Israel. Primero que todo, hay un rio, se enfrentan al Jordán que debían cruzar. Recordemos que se le dan al pueblo instrucciones precisas de cómo hacerlo, llevaban con ellos el arca de la alianza. Una vez cruzado ese rio, se enfrentaban a los muros de Jericó.  Un poco más atrás los escritos nos describen las características de la tierra a conquistar, recuerden que enviaron 12 espías a inspeccionar el lugar: “Observad qué tal es la tierra, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si es poco o numeroso”. Después de aquel recorrido por Jericó trajeron el Informe sobre la exploración, y le dijeron a Moisés, Aarón y toda la congregación: “ciertamente fluye leche y miel” – sin embargo – “el pueblo que habita aquella tierra es fuerte. Sus ciudades están fortificadas y son muy grandes”.

Solo la fe podía ser capaz de superar esos  obstáculos. Así que el nuevo camino se pone a prueba la fe. Dígaselo a su hermano/a  que está a su lado: ¡un nuevo camino pondrá a prueba tu fe!

No olvidemos que el pueblo de Israel no siempre consiguió lo que quiso de parte de Dios. Una extensa travesía por el desierto, para llegar a la tierra, fue la prueba de que Dios muchas veces no bendijo su proceder ni su camino. Hermanos y hermanas,  recordemos que  Israel sólo tenía éxito, cuando cumplían con la voluntad de Dios. Solo porque Dios estaba con ellos, pudo Israel  cruzar el Jordán y derrotar a Jericó.

 Dice Isaías 30:2121 “Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: «Éste es el camino; síguelo.»

Hay un hermoso pensamiento que dice “Es mejor caminar en la oscuridad con Dios, que correr solo a la luz del día” Cuando Dios nos dice ve, debemos saber que Él no nos dejara solos en el camino.

El 2015 es hoy el futuro inmediato para nosotros, no nos dejemos atemorizar por él, tratemos de vivirlo con la certeza de que Dios bendecirá nuestro camino si estamos dispuestos a buscar  su voluntad. La vida está llena de incertidumbres,  pero si caminamos con nuestra fe puesta en Dios, Él  nos  ofrecerá una nueva esperanza y la oportunidad de comenzar de nuevo.

Josué dijo al pueblo, “Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros”.

¿Lo crees?

Rev. Alex Sosa

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