Una de las cosas que me facinan de la Carta a los Filipenses, es el tono personal que adquiere en muchos momentos. Pablo habla en mas de una ocasión de su situacion personal, estaba preso, su delito fue predicar a Cristo. En la comunidad filipense no solo hay motivacion para seguir sirviendo a Cristo, a la misma vez hay un espiritu de envidia y rivalidad entre algunos hermanos. La exortacion a mantenerse firmes en la fe, es un desafio tambien para nosotros hoy, que ante tales situaciones muchas veces sufrimos.

La mente humana no descansa -me dijo un día un buen amigo que pasaba por una situación angustiosa- solo con la muerte dejas de pensar y logras tener paz. Esa ha sido una de las cosas más tristes, que he escuchado en la vida. Muy cierto es, que es difícil hacer que nuestra mente “descanse”, una de las cosas que más anhelamos es tener en ella paz.

En búsqueda de paz hacemos desenfrenadamente de todo, desde irnos de vacaciones tratando de “desconectar” de nuestro entorno estresante, hasta autoexiliarnos de nuestra cotidianidad, como una forma de escape. No queremos que nada nos perturbe, que ningún pensamiento negativo o preocupación nos arranque el sosiego.

Deseamos vivir una vida con sentido, sin miedos, ni situaciones limites. Cuando esto no ocurre, cuando nuestra búsqueda falla, viene la depresión, los ansiolíticos y comenzamos a buscar culpables y causas como respuestas para nuestros problemas. A veces la solución está más cerca de lo creemos. Cuando Jesús dijo “La paz os dejo, mi paz os doy”, eso quiere decir que hay una paz que está en nosotros, así que creo, el mejor lugar para comenzar a buscar esa paz, es en Dios.

La epístola del apóstol Pablo a los Filipenses (4: 6-9) es digna de considerar en este tema. Primero, es necesario que nosotros confiemos en Dios, es natural que estemos preocupados a veces (o muchas veces). Pero tenemos que hacer nuestro, esos versículos de Filipenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

“No se inquieten por nada.” Tal parece, que desde los tiempos de la Iglesia primitiva, ya se diagnosticaba esta condición médica “moderna” llamada ansiedad. Cuando se escribe esta carta a los filipenses, se está tratando de poner remedio a algo tan perturbante como la preocupación por la incertidumbre acerca de lo que traerá el futuro. Preocupación, ansiedad y estrés son palabras relacionadas que mantienen nuestra mente en un estado de inquietud dolorosa, afectando todo nuestro sistema, físicamente, emocionalmente y espiritualmente.

Cuando el apóstol Pablo se encontraba en prisión, es decir, privado de lo más grande que podemos tener en la vida, la libertad, allí encontró la calma en medio de esas circunstancias difíciles. Notemos que los presos son personas que están siempre en nuestra oración intercesora, se sobreentiende que es una situación de angustia y dolor. La cárcel tiene por lo general el efecto de agustiar a las personas, por eso es un castigo y la gente puede alli, incluso, perder el amor por la vida y la esperanza, mas aun si estas preso injustamente.  Pablo, al contrario, la tomo como otra oportunidad para difundir las buenas nuevas de Cristo y no permitió que las circunstancias presentes le quitaran el gozo y el regocijo. Es por eso que lo compartió con los Filipenses.

Mis hermanos y hermanas, aquí no se trata de minimizar el impacto que en nuestras vidas tienen los problemas. Se trata de que, con la ayuda del Espíritu de Dios, seamos capaces de confiar más allá de nuestra capacidad, para soltar el exceso de preocupación que nos detiene en la vida.

Muchas veces estamos desenfocados en la vida, muchos de nosotros estamos preocupados, simplemente, porque queremos saber el resultado, a largo plazo, de las elecciones que hemos hecho en la vida. Los seres humanos queremos asegurarnos de que nuestras decisiones conducen a un porvenir exitoso, para nosotros y nuestra familia. Sin embargo, cuando pensamos de esta manera, entonces estamos poniendo demasiado énfasis en lo que podemos hacer por nosotros mismos, en vez mirar lo que Dios puede hacer. Si verdaderamente tenemos fe, vamos a confiar en Dios como el proveedor para nuestras necesidades, en vez de tratar de hacer que las cosas sucedan a través de nuestro propio esfuerzo.

“Por nada estéis afanosos. . .” Nuestra reacción a las situaciones de la vida es diversa e impredecible, es difícil que eso cambie porque somos seres humanos. No se trata de escenificar “altruismos”, de no llorar ante el dolor porque como somos cristianos eso no ayudaría al testimonio etc.,. La idea no es que juguemos a ser “el testigo fiel”, creando un muro de contención para que el dolor no nos envuelva ni el miedo nos toque, no, se trata de que por encima de esto, este la confianza en el Señor de la vida. Aunque vivamos nuestros procesos de duelo y dolor por cosas tristes que pudieran pasar en nuestra vida, hagamos como dice el salmo 37:7 “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”

Sabemos que nos vamos a preocupar, pero no hay necesidad de permitirle a las preocupaciones que aniden y se reproduzcan en nuestra vida. La mejor manera para que un cristiano pueda tener esa paz mental que necesita y anhela, esa tranquilidad y ese gozo, que es difícil de encontrar, es tratando de alejar a la preocupación. Hermanos/as la preocupación por lo que pudiera pasar es algo inútil, porque ella no puede cambiar nada. Yo no sé la experiencia de ustedes, pero el 90 % de las veces que estado preocupado, ha sido por cosas que nunca llegaron a ocurrir.

Ahora bien, es difícil dejar de preocuparse y afanarse. Sin embargo el mensaje bíblico que llega hasta nosotros hoy dice: no se preocupen por nada! Hagan su parte y dejen todo los demás en las manos de Dios! Eso se dice fácil. Sabemos que no hay caminos fáciles para hacer las cosas correctamente, aun cuando estemos persuadidos de que nuestro comportamiento no nos esté haciendo bien.

Si queremos dejar de andar por la vida llenos de afán, ansiedad, y conseguir pensamientos de paz, eso solo lo lograremos si tenemos el verdadero deseo de hacerlo; y nuestra motivación debe ser, ante todo, confiar en Dios y querer agradarle. El pasado ya paso, eso no lo podemos cambiar, no está en nuestras manos, igualmente el futuro no está en nuestro control, porque usted y yo solo lidiamos con el presente. Dios es el único que está en control. Él sabe lo que es mejor para tu vida.

Quisiera terminar esta meditación con las palabras de 1 Pedro 5: 7

“Echemos toda nuestra ansiedad sobre el Señor, pues Él cuida de nosotros”

El Señor les continúe bendiciendo!

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